TIPOS DE PERSONAJES: PROTAGONISTA

Hemos hablado sobre algunas herramientas para la creación de personajes, pero no todos los personajes de una misma historia son iguales. Si cogemos una novela con un héroe claro, por ejemplo Harry Potter, no es lo mismo crear y definir a Harry Potter que crear a Lucius Malfoy.

–       ¿Malfoy? ¿Quién es Lucius Malfoy?

Has visto, si no eres muy seguidor de la saga ni te acuerdas. El protagonista se queda en la memoria mucho tiempo. Si te hubiera citado a Hermione, también te acordarías, pero hay muchos más personajes en esta aventura. Todos ellos son necesarios. Y para no dejarte con la duda, Lucius Malfoy es uno de los profesores, uno muy rico, enemigo de Harry Potter y que en la película basada en los libros lleva una larga melena rubia.

En general, se puede decir que la manera más práctica de hacer una división de personajes viene determinada por dos aspectos:

–       Su relación con el protagonista.

–       Su función narrativa.

En pura teoría, podríamos establecer ahora las dos tipologías, pero creo que es mucho más útil (y, como digo, más práctico) realizar una sola división en la que se tengan en cuenta esos dos aspectos.

Vamos a ello comenzando por el primer tipo:

  • Protagonista

El protagonista no es el que tiene más número de páginas. El protagonista es el que hace avanzar la historia. El que provoca los giros. El personaje al que el lector sigue como un perro sigue la voz de su amo. Es un personaje activo incluso cuando lo definamos como pasivo, porque entonces será su pasividad la que provoque los giros de la trama. El protagonista es el personaje en el que se juegan la mayoría de los conflictos (aunque de eso ya hablaremos, no me seáis impacientes).

Incluso cuando queremos crear una obra en el que el peso de la trama se reparta en un protagonista coral, casi siempre uno de ellos acaba ganando más peso, porque el espectador siempre prefiere un héroe individual, alguien a quien no dude en seguir. Este fue el caso de la serie Hospital Central, creada con una clara intención de coralidad, pero que poco a poco fue para muchos “la serie de Vilches”.

Es a este personaje al que debemos intentar dotar de mayor número de matices, dimensiones y detalles. Si nuestro protagonista está bien definido y posee muchas aristas, el resto del trabajo será mucho más fácil.

Y hay algo en lo que coinciden todos los teóricos: el protagonista debe cambiar a lo largo de la historia. El que vemos al principio no puede ser igual que el que dejamos al final.

Y ya que comenzamos este tema tomando el ejemplo de Harry Potter, en esta novela, el protagonista claro es Harry y no sólo porque sea joven y guapo, sino porque será el que tenga que tomar las decisiones que influyan en su vida y en la de los demás personajes. Podía haber elegido no ir a Hogwarts, pero no, como protagonista, Harry elige lo que nos proporciona acción y giros narrativos.

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