HERRAMIENTAS NARRATIVAS (II)

Vamos hoy con la segunda herramienta puramente narrativa para la creación de nuestros personajes.

  • El presente

Otra forma de afrontar la creación de un personaje consiste en incluir todo lo que tiene trascendencia en él a partir del inicio de la novela que vamos a escribir. Dicho así: “todo lo que tiene trascendencia”, parece abarcar mucho. Pero la cosa es mucho más sencilla si hacemos caso a los maestros de la teoría y dividimos ese “todo” en tres aspectos. En este sentido, por deformación profesional cuando hablo de maestros de la teoría, me refiero al mundo del guión, pero creo que estos teóricos suelen ser bastantes prácticos, y a la hora de la verdad, da igual el medio para el que vamos a crear a nuestro personaje.

Tanto Madeline DiMaggio[1] como Syd Field[2] dividen lo que necesitamos conocer del personaje en su vida profesional, personal y privada.

La vida profesional es dónde trabaja, pero también cómo influye eso en su rutina, cómo se levanta cada mañana y cómo vuelve a casa, cómo se relaciona con sus colegas de trabajo o de instituto, cuándo y cómo para a comer, cómo desea ascender o no…

La vida personal incluye todo lo que no es profesional ni privado. Son sus relaciones familiares, sus amigos, sus relaciones sexuales, sus vecinos, sus aficiones, sus restaurantes favoritos.

La vida privada nos muestra lo que hace nuestro personaje cuando no se siente observado, lo que desea en realidad, sus momentos íntimos.

Lo ideal es no escribir en abstracto, sino intentar atribuir hechos concretos, palpables, en cada categoría. Así, si decimos que un personaje en su vida profesional es estudiante de periodismo, añadiremos que duerme con la radio puesta a toda voz, escuchando noticias y que de día va pegado a su Ipad porque no quiere que ocurra algo importante y no enterarse. O si en su vida personal vive solo con su padre enfermo y viudo lo concretaremos explicando que cada fin de semana salen a pasear por el parque y es un momento que nuestro personaje espera con ansia porque sólo ahora, en estos últimos momentos de su vida, su padre se sincera con él después de veinte años en que casi no se han hablado. Y si en su vida privada este personaje desea la muerte del novio de la chica a la que ama, lo adornaremos haciéndole maquetar la noticia, imprimirla y gozarla, para después pasarla por la trituradora de papel.

Si redactamos un documento de una o dos páginas detallando estos tres aspectos, puede que no sepamos su fecha de nacimiento ni en qué momento terminó los estudios de primaria, pero sabremos mucho del personaje. Tanto como para empezar a escribir una historia en la que participe.


[1] DiMaggio, Madeline: Escribir para televisión. Paidós Comunicación. Barcelona, 1992

[2] Field, Syd: El manual del guionista. Plot Ediciones. Madrid, 1995.

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