¿DE DÓNDE SACAMOS NUESTRA IDEA? (I)

Es probable que ya tengas una gran idea para una novela juvenil.

–       Sí, sí. Yo tengo una genial.

Pues bien, apártala. Olvídala de momento. Vamos a partir de cero. Nunca hay que quedarse con la primera idea. Si es buena, resistirá y volveremos a ella, pero por norma general no hay que conformarse con lo primero que se nos viene a la cabeza.

Teniendo en cuenta que buscamos una idea que atrape a un público juvenil (en teoría de doce a diecisiete años, pero no exclusivamente), ¿cuáles pueden ser nuestras fuentes de inspiración? Hoy vamos a comenzar con la primera de todas.

–       Nuestra experiencia vital.

Uno de los primeros lugares donde buscar nuestras ideas es nuestras propias vivencias. ¿Qué nos sucedió cuando éramos jóvenes? Y si aún lo somos, ¿qué nos sucedió el mes pasado que tanto nos impactó? ¿Qué nos interesaba? ¿Qué despertaba nuestra curiosidad? ¿Qué queríamos hacer?

Pero no sólo recurrimos a nuestra propia vida, sino también a las vivencias de las personas que están cerca de nosotros. Acuérdate de la historia de aquel primo tuyo que solía desaparecer dos o tres días con el consiguiente enfado de sus padres y que nunca contaba dónde había ido, o de aquella vecina que quería montar un grupo musical en el barrio, o de aquel compañero de clase que era capaz de imitar a todos los profesores a la perfección.

Cualquier recuerdo nuestro o ajeno, cualquier historia vivida o escuchada en nuestra juventud puede ser el germen de una idea para una novela juvenil. Probablemente no tal cual, pero adornando un poco estos recuerdos a lo mejor nos sorprendemos. Ese primo puede ser un extraterrestre que de vez en cuando volvía a su planeta a dar el informe para preparar la invasión, esa vecina puede luchar contra mil elementos adversos para llevar a cabo su sueño, ese compañero de clase puede convertirse en el inicio de la historia de un futuro magnate de la comunicación…

En conclusión, utiliza tu memoria, potencia tus dotes de observación, agudiza tu capacidad de absorción de lo que te rodea. Son buenas herramientas para cualquier novelista.

En la próxima entrada, hablaré de otra fuente de inspiración: las historias vistas o leídas. Hasta entonces, puedes ir pensando qué ideas para una novela juvenil puedes sacar de tu propia vida.

Y si quieres comentar algo, no lo dudes. Para eso estoy aquí.

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4 respuestas a ¿DE DÓNDE SACAMOS NUESTRA IDEA? (I)

  1. Pingback: ¿DE DÓNDE SACAMOS NUESTRA IDEA? (II) | Apitiké

  2. Pingback: ¿DE DÓNDE SACAMOS NUESTRA IDEA? (Y IV) | Apitiké

  3. Areli Olvera dijo:

    Hola, me gusta mucho este blog. Me gustaría saber dos cosas: la primera es si puedo escribir sobre fantasía en el genero de literatura juvenil. La segunda es si puedo utilizar información de este blog para otro blog personal. Saludos

    • apitike dijo:

      Hola, Areli:
      Muchas gracias. Me encanta que te guste el blog. Y la respuesta es que sí a tus dos cuestiones, claro qeu puedes utilizar información de este blog para otro personal. Eso sí, te agradecería si lo citas.
      ¡Gracias!

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